6 de agosto de 2017

Convocatoria abierta Ilustradores Revista Valdivia Críptica N°3


Valdivia Críptica es una revista impresa e ilustrada cuyo eje central se encuentra en la literatura de terror. En estos momentos nos encontramos recibiendo portafolios de ilustradores para su cuarta publicación después de las revistas N°0 y N°1 (mayo y diciembre de 2016) y N°2 (Julio de 2017). La convocatoria se divide en dos secciones: ─Ilustración de portada.  ─Ilustraciones interiores.

BASES PARA ILUSTRACIÓN DE PORTADA:
─Podrán participar de la convocatoria infraseres de cualquier nacionalidad.
─La técnica a utilizar es libre y de preferencia la ilustración debe ser a color.
─La ilustración debe ser original, inédita y debe estar relacionada al género en cuestión. En otras palabras, debe haber sido realizada exclusivamente para esta convocatoria y no haber sido publicada en otro medio digital o impreso.
─Imagen en 300ppp, formato jpg o png. Sujeta a leve modificación de contraste o coloración.
─Debe tener las dimensiones de 25x36cm. formato horizontal, considerando que aquella es la dimensión total entre contraportada y portada extendidas.
*Ver abajo imagen de referencia.
─La ilustración debe considerar espacio para el título, el sumario y demás aspectos gráfico/literarios que incluye tanto la portada como contra portada de una revista. Ver referencia de portadas anteriores AQUÍ.
─Los trabajos deben ser enviados al correo valdivia.criptica@gmail.com Asunto: CONVOCATORIA PORTADA REVISTA N°3.
─Incluir una pequeña ficha o biografía que no supere las 8 líneas con información relevante sobre el artista. Nombre, ciudad de nacimiento y año de nacimiento, influencias o experiencias y exposiciones o publicaciones anteriores si es que las hay.
Por favor abstenerse de incluir información irrelevante, hobbies o tendencias.
 ─El plazo para enviar los trabajos se extiende hasta las 00:00 hrs del 1 de octubre de 2017 (hora de Chile).
─Entre quienes participen se seleccionará un trabajo que servirá de cubierta (portada─contraportada) para la revista impresa e ilustrada Valdivia Críptica N°3, cuya fecha de publicación está fijada para el mes de diciembre de este año 2017.
─Valdivia Críptica es una iniciativa no lucrativa que, si bien genera ingreso a partir de la venta de publicaciones impresas, el cien por ciento de este sirve de manutención para el financiamiento de nuevas ediciones cuyo stock ha sido agotado, por lo tanto, no podemos remunerar económicamente la colaboración recibida. Sin embargo, el autor seleccionado recibirá un ejemplar de la entrega en cuestión.
─Al enviar tu material, estás participando y aceptando los términos propuestos en estas bases.

Imagen referencial portadas extendidas


BASES PARA ILUSTRACIONES INTERIORES:
─Podrán participar de la convocatoria infraseres de cualquier nacionalidad.
─Los participantes han de enviar un enlace (dirigido a cualquier plataforma que contemple su trabajo) o adjuntar un pequeño portafolio donde de cuenta de sus trabajos artísticos a la dirección valdivia.criptica@gmail.com bajo el asunto: CONVOCATORIA ILUSTRACIONES REVISTA N°3
No es necesario que los trabajos incluidos en este portafolio de muestra estén relacionados al género de terror, pues sirve solo de referencia.
─Incluir una pequeña ficha o biografía que no supere las 8 líneas con información relevante sobre el artista. Nombre, ciudad de nacimiento y año de nacimiento, influencias o experiencias y exposiciones o publicaciones anteriores si es que las hay.
Por favor abstenerse de incluir información irrelevante, hobbies o tendencias.
 ─El plazo para enviar los trabajos se extiende hasta las 00:00 hrs del 1 de septiembre de 2017 (hora de Chile).
─Entre quienes participen se seleccionará un total de 13 ilustradores, que se encargarán de ilustrar los 13 textos seleccionados para formar parte de la revista impresa Valdivia Críptica N°3, planificada para el mes de diciembre de 2017.
─Para el autor seleccionado la técnica a utilizar es libre y su trabajo debe ser en blanco y negro, pues la impresión interior de la revista así lo determina.
─Esta ilustración debe ser original, inédita y debe estar relacionada al género en cuestión. En otras palabras, debe haber sido realizada exclusivamente para esta convocatoria y no haber sido publicada en otro medio digital o impreso.
─Valdivia Críptica es una iniciativa no lucrativa que, si bien genera ingreso a partir de la venta de publicaciones impresas, el cien por ciento de este sirve de manutención para el financiamiento de nuevas ediciones cuyo stock ha sido agotado, por lo tanto, no podemos remunerar económicamente la colaboración recibida. Sin embargo, los ilustradores seleccionados recibirán un ejemplar de la entrega en cuestión.
─Al enviar tu material, estás participando y aceptando los términos propuestos en estas bases.


─Más información, dudas o consultas, dirigirlas a valdivia.criptica@gmail.com

30 de julio de 2017

Convocatoria abierta Revista Valdivia Críptica N°3


Valdivia Críptica se encuentra recibiendo colaboraciones literarias para su cuarta publicación después de las revistas N°0 y N°1 (mayo y diciembre de 2016) y N°2 (Julio de 2017). El eje central de la revista se encuentra en la literatura de horror, por lo que las colaboraciones deben estar orientadas en este género.

BASES:
─Podrán participar de la convocatoria infraseres de cualquier nacionalidad, siempre que las obras estén escritas en español.
─Se reciben cuentos, relatos, poemas, ensayos y cualquier otro formato de texto literario acorde al género.
 ─Los trabajos deben ser inéditos y deben tener una extensión máxima de 8 carillas. Deben presentarse en formato Word, letra Arial, tamaño 12, con interlineado simple (1.5).
─La cantidad máxima de textos por participante se limita a tres. Quien exceda la cantidad establecida no será considerado al momento de la revisión del material.
─Los trabajos deben ser enviados al correo valdivia.criptica@gmail.com Asunto: CONVOCATORIA REVISTA N°3.
─Incluir una pequeña ficha o biografía que no supere las 8 líneas con información relevante. Nombre, ciudad de nacimiento y año de nacimiento, influencias o experiencias en torno al género y publicaciones anteriores si es que las hay (incluir cuándo y en qué se publicó).
Por favor abstenerse de incluir información irrelevante, hobbies o tendencias.
─Los autores que colaboran constantemente en Valdivia Críptica, abstenerse a reenviar textos que ya han enviado con anterioridad al correo y la página pues estos también serán considerados al momento de realizar la selección. No obstante, pueden enviar material nuevo.
 ─El plazo para enviar los trabajos se extiende hasta las 00:00 hrs del 1 de septiembre de 2017 (hora de Chile).
 ─Se seleccionará un total de 13 textos que formarán parte de la revista impresa e ilustrada Valdivia Críptica N°3, cuya fecha de publicación está fijada para el mes de diciembre de este año 2017.
─Valdivia Críptica es una iniciativa no lucrativa que, si bien genera ingreso a partir de la venta de publicaciones impresas, el cien por ciento de este sirve de manutención para el financiamiento de nuevas ediciones cuyo stock ha sido agotado, por lo tanto, no podemos remunerar económicamente las colaboraciones recibidas. Sin embargo, cada autor seleccionado para formar parte de la revista recibirá un ejemplar de la entrega en cuestión.
─Nos reservamos el derecho de editar y corregir los textos aceptados conforme sea necesario.
─Al enviar tu material, estás participando y aceptando los términos propuestos en estas bases.

─Más información, dudas o consultas, dirigirlas a valdivia.criptica@gmail.com
─Revisa los números anteriores de nuestra revista AQUÍ

3 de junio de 2017

Michael | Claudio Yunge (Coyhaique, Chile)

Ilustrado por Ren

Cada vez que se acercan las festividades navideñas, me acuerdo del Michael. Él fue mi compañero de curso en el liceo, y a pesar de que compartíamos a menudo gracias al fanatismo que nos unía por las películas bizarras (por ejemplo, nuestro filme predilecto era Braindead de Peter Jackson, una tormenta de sangre y tripas del mismo director que luego haría películas taquilleras como El Señor de los Anillos), no puedo afirmar que éramos amigos. Por esta razón es que cuando sucedió ese incidente en su casa, un veinticinco de diciembre cualquiera, y la policía vino a interrogarme a mi casa no supe que responderles. Me desconcertó su visita inesperada, porque el único lazo que tenía con Michael era el del intercambio de devedés que hacíamos de tanto en tanto.
Aunque con el tiempo comprendí porque la policía me había buscado a mí, dentro de todo el universo posible de interpelados: en realidad, el Michael no tenía amigos. De hecho, durante su paso por el colegio siempre fue muy retraído. Se pasaba todo el día con los audífonos puestos, inclusive en algunas clases. No le dirigía la palabra a casi nadie, y su particular personalidad terminó siendo motivo de burlas en el curso. Le decíamos el “Michael Myers”, lo que causaba pánico en nuestras compañeras, quienes lo veían como un psicópata en potencia, capaz de asesinar hasta sus padres sí fuera posible. Sumado a este escenario de soledad parcial, Michael no tenía demasiado contacto con sus familiares. Sus abuelos que aún estaban vivos, como también sus tíos y sus primos, vivían en una ciudad del extremo norte del país, y no tenían mayor cercanía con los padres de Michael, salvo por unos llamados telefónicos que se concretaban en ocasiones excepcionales. Esto último me lo relató la policía cuando me vino a interrogar, ya que yo era, según sus palabras, lo más cercano a un “amigo” suyo que habían podido encontrar en los alrededores de la ciudad.
Yo aún no sabía que cresta estaba pasando. En la televisión todavía no se estaba esparciendo “el caso Michael”, como luego sucedería en los reportajes que aparecerían intermitentes en cada noticiero del país. Después de unos minutos donde les conté en qué consistía mi afiliación con Michael, donde de paso intenté caracterizar su personalidad con el mayor lujo de detalles posible, los policías se decidieron por contarme el porqué de su irrupción. De sólo recordar el relato de los uniformados se me pone la piel de gallina, pero haré mi mejor intento por reconstituir la macabra situación.
A finales de diciembre, días después de la navidad, algunos vecinos de la casa de Michael comenzaron a sentir un olor putrefacto polucionando el aire del barrio. Luego de un momento donde buscaron por el epicentro de tal pestilencia, llegaron a la conclusión que este no podía provenir de otro lugar que no fuera el hogar de Michael. Procedieron a tocar las puertas y las ventanas de la casa, esperando a que alguien saliese, pero nadie acudió al llamado. Una de las vecinas recordó que no había visto actividad dentro de ese hogar, por lo menos de hace un par de días, pero ella reconocía que no le daba mayor relevancia al asunto porque asumía que la familia de Michael había salido de viaje. Que todas las cortinas de la casa estuvieran cerradas confirmaba su sospecha. Pasado un período de silencio e incertidumbre entre los vecinos que se habían reunido improvisadamente afuera de la vivienda de Michael, estos se decidirían por volver a sus hogares, con la vaga esperanza de que la fetidez reinante en el ambiente fuera a diluirse durante la tarde.
No iba a ser así, y unas horas después, cuando el hedor putrefacto era tan insoportable que empezaba a inducir a las náuseas, un vecino molesto con la pestilencia se decidiría por darle termino a la incómoda situación. Luego de estar forcejeando con la puerta principal del domicilio de Michael por unos instantes, de una feroz patada la terminaría botando, encontrándose con el horrido espectáculo que le esperaba. De la conmoción ante lo observado, el hombre saldría despavorido del hogar de Michael. Sometido ante las preguntas del resto del vecindario, este no hallaba las palabras exactas para describir lo que había tenido la desgracia de contemplar, e histéricamente le pedía a los vecinos que llamaran de manera urgente a la policía. Mientras tanto, aunque la curiosidad se inflamaba entre el gentío reunido afuera de la casa, nadie pondría un pie en esta vivienda, hasta que llegaron los carros policiales.
Lo que se encontraron los policías, tal como me lo relataron ellos, era la viva recreación de un fotograma de esas rancias películas gore que solía comentar con el Michael en los recreos. Entre la oscuridad y la putrefacción que cubría al hogar, lo primero con que se toparon los uniformados era una imagen tan mórbida, que estoy segurísimo en que jamás la pudieron olvidar: en el living de la casa hallaron un árbol de navidad, pero este no era un pino navideño cualquiera; cubierto por una cascada de moscas, el artificial árbol era una esquizofrénica obra de arte. De sus ramas colgaban verticales unos intestinos que como guirnaldas decoraban el espacio del árbol. Jirones de piel y de carne habían sido también colocados en el pino como una especie de diabólicos chiches, o más bien, como la ofrenda de un carnicero loco ante un monumento inexistente de su gremio. La guinda de esta tétrica torta la ponían los brazos y pies mutilados que yacían en el árbol navideño, sin saberse aún de la procedencia de estas extremidades.
Pero luego del comprensible shock inicial entre los policías (uno de los prefectos no habría aguantado el asco de lo presenciado, y terminó vomitando en la alfombra del living), algunos de los uniformados terminarían hallando una escena aún más repulsiva, y que explicaba el origen de las partes humanas tendidas en el pino navideño. En la cocina, donde provenía la mayor fetidez, encontraron lo que quedaba de la anatomía de los padres de Michael. Sus cabezas reposaban rígidas sobre una mesa, y en una bandeja que parecía haber estado en el horno con anterioridad, estaban revueltos unos cuantos órganos y otros tantos huesos humanos. Al parecer, quien había cometido la masacre de los padres de Michael, también había festinado con sus cuerpos como si fueran su pavo navideño.
No había señales de Michael en la vivienda, ni en sus inmediaciones, y esta razón había empujado a los policías a una búsqueda frenética, siendo esta indagación la que los llevó a interrogarme. Más apremiante resultaba encontrarlo, ya que los forenses investigando los restos de sus padres, habían determinado que Michael era el único responsable de su asesinato. Se creyó que por algún motivo podía haber arrancado hacia el norte, donde vivían sus familiares, pero finalmente lo hallaron debajo de un puente de la ciudad apaleando a un mendigo, mientras intentaba robarle el poco dinero que poseía y una bolsa con neoprén.
Sobre las razones que llevaron a Michael a acribillar a sus progenitores de esa forma, estas nunca se supieron con claridad. En el juicio de formalización fue declarado demente y posteriormente se le encerró en un manicomio perdido por un frondoso bosque sureño. Las consecuencias mediáticas de este hecho serían tan patéticas como la matanza misma: en los medios de comunicación se culpaba a las películas violentas por llevar a los jóvenes a cometer estas atrocidades, los reportajes televisivos que se exhibían en el horario prime de los canales nacionales eran éxitos de sintonía, y la abogada defensora de Michael, a quien se sindicaría como la mayor responsable de que el psicópata estuviera en un sanatorio mental en vez de una cárcel de alta seguridad, comenzó a adquirir una popularidad progresiva que la llevó a conducir un patético show de pseudo audiencias judiciales, transmitido después de la hora de almuerzo.
Por mi parte, lo único que supe respecto al incidente fue lo que me contaron los policías. Ni siquiera visité la casa de Michael después del crimen, aunque se rumorea que por ahí en la deep web se filtraron algunas fotos correspondientes a las macabras escenas encontradas en el domicilio. Nunca he querido indagar por estas imágenes; si una moraleja pude extraer de todo esto es que no iba a cooperar en la desensibilización que rodeó la cobertura del “caso Michael”. Así como ha sucedido con tantas otras explosiones de violencia que azotan nuestras pantallitas planas cada cierto tiempo. 

14 de mayo de 2017

FL-072-R3 | Tomás Figueroa

Ilustrado por Caicai Vilu

*Inicio de reproducción Juicio Civil Ordinario Rol N° 43.876.092 Ciudad 16, 28 de abril de 2235, 09:47 AM.*

Juez: En autos sobre juicio ordinario, Rol N° 43.876.092, ante el Cuadragésimo Octavo Juzgado Civil de Ciudad 16, caratulado como “Voxton con Jerryngton”, sobre la acusación de Voxton a Jerryngton de uso sin autorización de la unidad FL-072-R3…
Voxton: Su señoría, solicito revisión de la causa, ya que el delito del que se acusa a la contraparte no es la de uso sin autorización, sino la violación a mi asistente, Flor.
Juez: El modo en que la demanda fue presentada hace imposible configurar el delito de violación, señor Voxton, ya que, la violación supone la necesidad de una accesión carnal, que en este caso es imposible (breve pausa) debido a la naturaleza mecánica de la unidad FL-072-R3, por lo que de acuerdo al convenio 3.584 del año 2172, que fija las directrices a seguir en el caso de una demanda sin representación de un letrado, el tribunal de oficio ha adecuado la acusación al supuesto de hecho más cercano a la situación del caso, la cual es uso sin autorización, ¿Satisface eso su protesta señor Voxton?
Voxton: Su señoría, la acusación de uso sin autorización significaría rebajar a Flor a la categoría de cosa, siendo un androide consciente de su propia existencia y dotada de raciocino habiendo pasado satisfactoriamente el test de Turing, además de poseer una estructura corporal orgánica que en nada se diferencia a la humana, creo que se ajustaría a la categoría de persona, en cuyo caso la acusación de violación seria perfectamente válida…
Juez: Se rechazan sus argumentos, con anotaciones en la cinta de grabación. En cuanto a los hechos, el día 18 de noviembre de 2234, a las 13:22 PM, en dependencias de la oficina contable de empresas Koontz, donde se desempeñan ambas partes como contadores, y la unidad Fl-072-R3 como asistente contable del Sr Voxton, el Sr Jerryngton hace uso no autorizado de la citada unidad con objetivos “sexuales”(modula irónicamente la última palabra), hecho constatado por la revisión de la memoria de la unidad, en la que ha quedado registrado tanto la hora como las circunstancias exactas en las que ocurre el ilícito. A pesar de no presentar problema alguno para comprobar este hecho, no es sino hasta el dia 09 de abril de 2235, a las 08:07 am, en que el Sr Voxton presenta demanda ante este tribunal. Cabe destacar que tanto el androide como ambas partes continuaron desempeñándose en la citada oficina hasta el momento de la demanda, fecha en la que el Sr Voxton retira a la unidad del servicio ¿Puede explicar las causas de su demora en entablar acciones legales si considera este accionar tan grave?
Voxton: Su señoría, no ha sido sino hasta la noche del 08 de abril en que Flor ha conseguido juntar el valor suficiente para contarme lo que sucedió. Ella sufre de estrés post traumático por la violación de la que fue objeto por lo que…
Juez: Se desestiman las posibles secuelas psicológicas en un androide, por lo que a juicio de este tribunal la tardanza en la entablación de acciones legales es causada por negligencia en el mantenimiento de la unidad. ¿traen las partes algún testigo? ¿Señor Jerryngton? ¿No? ¿Señor Voxton?
Voxton: Su señoría, he traído a Flor para comparecer como testigo…
Juez: La memoria unidad FL-072-R3 ya ha sido presentada como prueba, además me permito recordar a las partes que la calificación de testigo recae solo sobre seres humanos. Dando por terminado la prueba del juicio, ¿Señor Jerryngton, como se declara?
Jerryngton: Culpable, señoría.
Juez: Muy bien, se le condena al pago de las costas del juicio, y la reparación de los daños que pueda haber sufrido la unidad Fl-072-R3 debido a sus acciones, ordenándose también la restitución en su puesto de trabajo a la citada unidad, en cuanto sea posible.

*Fin de la reproducción grabación*

7 de mayo de 2017

Los rostros | Daniel Carrillo (Valdivia, Chile)

Ilustrado por Ren

Hasta esa noche, lo único que existía entre ambos había sido indiferencia. Jamás habían intercambiado palabra alguna, apenas sí una mirada volátil, de esas que se desvanecen al más mínimo respiro.
Ese sutil encuentro había ocurrido un par de meses atrás en la biblioteca, cuando él buscaba con ansias un ejemplar del “Drácula de Polidori”.  Así fue como lo dijo “el Drácula de Polidori” recibiendo una inmediata réplica desde detrás del mesón:
─No existe el Drácula de Polidori joven ─le dijo el bibliotecario.  ─El libro que busca se llama El Vampiro, o si no derechamente se trata de Drácula, pero de Bram Stocker. ¿Me sigue?
─Sí, me equivoqué, el título que busco es El Vampiro. Lo siento.
─Bueno, esa señorita de calzas blancas y negras que parecen un tablero de ajedrez, la que va subiendo por la escalera, ella se lleva el único ejemplar disponible.
Vladimir alzó la vista hacia la muchacha que ascendía con pasos delicados en dirección a la salida. A pesar de que la vio de espaldas, pudo adivinar que llevaba el libro apegado a su regazo. No le quitó los ojos de encima hasta que llegó al último escalón. Antes de perderse, ella lanzó un vistazo casual, nada premeditado, hacia atrás. Sus miradas se encontraron por apenas un segundo y la vida de ambos prosiguió su curso como si nada hubiera ocurrido.
Por esos días el invierno recién comenzaba, pero la luz ya estaba manchada desde temprano por el gris agónico que hace los días más cortos, despertando la nostalgia por el sol. Algo parecido a lo que debió sentir Polidori cuando escribió El Vampiro, pensó Vladimir esa tarde, de vuelta a casa con las manos vacías. Claro que el inglés de apellido italiano escribió su relato en verano, más precisamente durante el falso verano de 1816, cuando por culpa de la erupción de un volcán en Indonesia el sol se ocultó y las temperaturas bajaron estrepitosamente en gran parte del Hemisferio Norte.
Esa tarde, exactamente dos siglos después, Valdivia también estaba fría, al igual que la noche en que ambos se reencontraron, ahora ya en primavera, en medio de una fiesta de Halloween.
La coincidencia en sus disfraces hizo imposible que no se miraran. Porque a pesar de lo manido de esos personajes, eran los únicos vampiros y vampiresas en todo el local. Eso llamó de inmediato la atención de Vladimir, quien con indisimulada curiosidad se acercó a la muchacha: la excusa estaba a la vista, y era perfecta.
Elizabeth era su nombre, y apenas le escuchó pronunciarlo, con los ojos sombreados fijos en los de él, Vladimir recordó el episodio de la biblioteca y asoció ese rostro rebosante de maquillaje que tenía en frente con la fugaz visión de la chica que una tarde le arrebató a Polidori.
Lo del disfraz, y luego lo del libro, les dio tema para hablar casi toda la noche. Compartieron un par de tragos, bailaron, y a medida que avanzaban las horas Vladimir fue sintiendo que no podía despegarse de su lado ni dejar de mirarla.
Mientras esperaba que Elizabeth regresara del baño, Vladimir se sumió en el sentimiento de querer estar para siempre con ella, sensación insuflada por el ron y la cerveza, y por la intuición de compartir un secreto y conocerse de toda la vida, o incluso desde antes.
Los dedos de ella sobre su hombro lo sacaron de golpe de sus cavilaciones. Ella le habló, pero tuvo que repetir dos veces la invitación porque Vladimir había quedado absorto en ese telón de fondo que era su boca, sus labios gruesos y burgundy. De la mano, fueron hasta la cabina de fotos que estaba en un rincón y sonrieron a la cámara, pegando sus mejillas. Luego se besaron y volvieron a la pista de baile hasta que poco a poco las luces se fueron encendiendo y la fiesta terminó.
A pesar de que el amanecer estaba próximo, la noche no retrocedía en su reinado inhóspito, frío y oscuro. Como guiados por los halos de vapor que huían de sus labios, llegaron lentamente y en silencio al paradero de colectivos. Se subieron a uno y, sin soltarse de las manos, se besaron frenéticamente, buscándose no solo los labios, sino que también el cuello, mientras las calles pasaban como bocetos borroneados en medio de la niebla.
De pronto un semáforo, el chofer los mira por el espejo algo incómodo, la luz cambia a verde y es casi un mismo acto el retomar la marcha y recibir la embestida por el costado.
Vladimir y Elizabeth, las manos todavía unidas a pesar del impacto y de los metros recorridos, quedan inmóviles, tendidos sobre el pavimento.
Del bolsillo de él asoma una fotografía. Son ellos dos en la cabina de polaroids, pero sus rostros están desencajados y sus sonrisas más parecen muecas de un dolor apenas contenido. El maquillaje descorrido por lágrimas invisibles les da un toque aun más grotesco. La cara de él surcada por un corte desde la sien derecha hasta el arco de cupido, la de ella con un pómulo hundido y la piel quemada.
Como si la imagen no terminara de fijarse por completo en el papel, en la foto de pronto brotan manchas carmesí desde las bocas de ambos, y sus ojos, vacíos y fijos en un punto más allá de la vida, terminan por cerrarse.

9 de abril de 2017

Resultados convocatoria Revista Valdivia Críptica N°2

Esta es la lista con los 13 autores que formarán parte de esta nueva publicación impresa planificada para inicios del próximo mes. Agradecemos enormemente a todos los autores que participaron de esta convocatoria enviando sus textos. No esperábamos un apoyo tan amplio, lo que nos tiene muy contentos pues en esta oportunidad recibimos trabajos no solo de Chile sino también del extranjero. Para quienes por desgracia no entraron en este número, no se decepcionen, sigan trabajando pues números de Valdivia Críptica habrá para largo y nuestras puertas están abiertas para todos quienes quieran publicar en la plataforma web que sirve de respaldo al momento de hacer la selección para la revista.


15 de marzo de 2017

Amigo imaginario | Pablo Delgado (Alajuela, Costa Rica)

Ilustrado por Mauricio Álvarez

William, amigo, te escribo este correo suplicándote tu ayuda como profesional de psicología infantil, ya que he perdido toda esperanza de poder solucionar este asunto yo solo. Algo ha sucedido con mi hijo, que me ha provocado un espantoso terror hacia él. Te pido que no tomes este correo como una broma de mal gusto, y que creas fielmente en lo que voy a contarte, ya que admito que yo mismo no creería las palabras que estoy escribiendo.
La situación comenzó hace una semana exactamente. Michael estaba como la última vez que lo viste, de duelo por la muerte de su madre. Yo le daba sus medicamentos según la receta, pero seguía sin hablar, y muy distante.
Me encontraba lavando los platos de la cena, cuando me pareció escuchar la voz de un niño, seguida de risas. Me costó unos minutos reconocer que se trataba de la voz de mi hijo. Muy feliz me dirigí a su habitación y, sin entrar, me quedé un rato escondido detrás de la puerta, escuchándolo. Me pareció extraño porque era como si estuviese conversando con alguien más, lo cual me asustó, y entré inmediatamente. 
—¡Lo espantaste! —me dijo, algo molesto.
—¿A quién? —le pregunté, con una gran sonrisa en el rostro, pero con algo de preocupación.
—A mi amigo.
En ese momento comprendí que se trataba de un amigo imaginario, lo cual me tranquilizó mucho.
—¿En serio tienes un amigo? —él asintió con la cabeza sin cambiar su expresión de enfado. —¿Y cómo se llama tu amigo?
Él me miró como si yo hubiese dicho algo absurdo:
—Los ghuol no tienen nombre papá.
—¡Un ghuol!, ¿qué es eso Michael?
Él me mostró un dibujo.
Era una mancha de color gris oscuro que no poseía una forma de definida, con dos grandes puntos rojo que daban la impresión de ojos. Aunque era el garabato de un niño de cinco años, ese dibujo me provocaba una angustia tan grande que no sé cómo explicarte. Michael tomó la hoja y la pegó en la pared, al lado de la cama. 
Al día siguiente, como de costumbre, me levanté temprano y alisté el desayuno. Michael también se levantó y se dirigió directo a la mesa.
—Michael —le dije—, ¿le sirvo desayuno a tu amigo?
Él me miró muy serio.
—¡Papá! Los ghuol sólo comen cadáveres.
Ese comentario me asustó hasta el punto que dejé caer el vaso que sostenía en mi mano; pero luego pensé que era una tontería de niño, que tal vez lo había oído en algún programa de televisión y que seguramente era una repuesta que todos los padres alguna vez habrían oído. Cómo me arrepiento de no haberle prestado atención antes, de no haber tratado de hablar con él, de pedirle una explicación.
Durante el resto de la semana todo trascurrió normalmente, hasta el día de hoy por la mañana. Michael se encontraba en el patio posterior junto a un árbol, riendo y hablando con su nuevo amigo, mientras yo ordenaba la casa.
Entonces un fuerte olor llamó mi atención. Era un olor rancio, agrio de descomposición. Dejé de barrer para averiguar de qué se trataba esa peste. Al llegar a la sala, noté que venía del segundo piso, donde se encuentran nuestras habitaciones. Escalón tras escalón, el hedor se volvía cada vez más insoportable, hasta el punto en que tuve que detenerme, debido a las náuseas que me causó. Regresé a la cocina y remojé un trapo con desinfectante para colocármelo en la cara. Subí de nuevo las escaleras. Aquella fetidez parecía venir del cuarto de mi hijo. Pensé que se trataba de algún ratón muerto. Cuando estuve en el umbral de la habitación, me topé de frente la hoja con el macabro dibujo de Michael, que seguía pegada en la pared. Los diabólicos ojos de la criatura parecían mirarme. Eso me causó una gran angustia, al pensar en los hechos ocurridos en los días anteriores.
Rápidamente busqué por toda la recámara la fuente del hedor. Cuando ya no me quedaban más opciones, miré la cama de mi hijo. Me coloqué a un lado de la cama y observé el dibujo. Los rojos ojos parecían seguirme mientras me arrodillaba. Me agaché hasta que mi oreja tocó el frío piso de madera. Con mi mano retiré la sábana, y lo vi.
Quedé horrorizado y asqueado. Te juro, mi amigo, que hubiese preferido nunca haber mirado debajo de la cama de mi hijo; preferiría haber ignorado aquel olor y vivir mi vida en la ignorancia, pues bajo la cama se encontraba un pie humano en alto estado de descomposición. Sabía que era de mujer porque tenía las uñas pintadas. Lo que más me aterró fue pensar en lo que había ocurrido tres días atrás, cuando llegué a casa y me encontré a Michael solo. Le pregunté por su niñera (doña Marta) y él no me respondió; sólo se quedó mirado el televisor sin decir una sola palabra.
En aquel momento supuse que ella había tenido alguna emergencia, porque nunca me había quedado mal en los dos años que tenía de cuidar a Michael. Traté de llamarla por teléfono, pero no obtuve repuesta. El día de ayer tuve la visita de dos agentes de la policía que se encontraban investigando la desaparición de doña Marta. Me comunicaron que ella nunca volvió a su casa. Les comenté lo que sabía, y ellos registraron toda mi casa sin éxito.
Envolví con un trapo aquella cosa putrefacta. Al levantarme del suelo, tuve una horrenda sensación, como si alguien me mirara con odio. Dirigí la vista hacia el dibujo, y este parecía tener los ojos de un color rojo más intenso. Era como si estuviese molesto por lo que yo estaba haciendo. Salí aterrado de la habitación y enterré el pie en el patio.
Por eso es que te pido ayuda, querido amigo. Ya no sé qué pensar; lo que me sugiere la lógica es tan aterrador que prefiero darle crédito a la fantasía. He tratado de localizarte por teléfono, pero ha sido imposible. Por eso es que te escribo; tengo la esperanza de que lo leas antes de que suceda algo terrible. Michael se encuentra durmiendo en su cama, mientras yo te escribo. Lo he mandado a que se acueste solo, porque me da pánico mirar aquel dibujo.  
Te confieso que temo por mi vida. Siento que, si me quedo dormido, jamás despertaré. Por favor, amigo; te suplico que vengas a mi casa antes que sea demasiado tarde.

5 de marzo de 2017

19 de febrero de 2017

Convocatoria abierta Revista Valdivia Críptica N°2


Valdivia Críptica se encuentra recibiendo colaboraciones literarias para su tercera publicación después de las revistas N°0 y N°1 publicadas en mayo y diciembre de 2016 respectivamente. El eje central de la revista se encuentra en la literatura de horror, por lo que las colaboraciones deben estar orientadas en este género.

BASES:
Podrán participar de la convocatoria infraseres de cualquier nacionalidad, siempre que las obras estén escritas en español.
Se reciben cuentos, relatos, poemas y cualquier otro formato de texto literario acorde al género.
 Los trabajos deben ser inéditos y deben tener una extensión máxima de 8 planas.
Los trabajos deben ser enviados al correo valdivia.criptica@gmail.com Asunto: CONVOCATORIA REVISTA N°2.
 Los trabajos deben presentarse en formato Word, letra Arial, tamaño 12, con interlineado simple.
─La cantidad de textos por participante es indefinida, osea puede enviar cuantos quiera.
Incluir una pequeña ficha o biografía que no supere las 8 líneas con información relevante. Ciudad y año de nacimiento, influencias o experiencias en torno al género y publicaciones anteriores si es que las hay (incluir cuándo y en qué se publicó).
Por favor abstenerse de incluir información irrelevante, hobbies o tendencias.
Los autores que colaboran constantemente en Valdivia Críptica, abstenerse a reenviar textos que ya han enviado con anterioridad al correo y la página pues estos también serán considerados al momento de realizar la selección. No obstante, pueden enviar material nuevo.
 El plazo para enviar los trabajos se extiende hasta las 00:00 hrs del 31 de marzo de 2017.
 Se seleccionará un total de 13 textos que formarán parte de la revista ilustrada Valdivia Críptica N°2, cuya fecha de publicación está fijada para el mes de mayo de este año 2017. Estos textos serán también publicados en la plataforma web con el apoyo de una ilustración original, durante el transcurso de las semanas. Entre los textos que por desgracia no queden en la revista, se realizará una selección y también serán publicados semanalmente tanto en la plataforma web acompañados de una ilustración original.
Cada autor seleccionado para formar parte de la revista, recibirá un ejemplar de la entrega en cuestión.
 Más información, dudas o consultas, escribir a valdivia.criptica@gmail.com